El embarazo

Decidimos tener a nuestro segundo hijo y queríamos un hermano para Mateo, yo estaba preparada de nuevo para desveladas y era el mejor momento para nosotros, así no tardamos en recibir la noticia de que Luciano estaba en camino.

Desde ese momento mi embarazo fue diferente, yo me sentía extraña, no sabía lo que sentía por este bebé, me preguntaba como era posible querer a dos hijos, si mi todo era Mateo, cuando decía que estaba embarazada lo decía como si fuese cualquier cosa, estaba contenta, pero siempre existió un “pero”.

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Las semanas 

Semana 12

A los tres meses de embarazo realice el segundo ultrasonido en los Laboratorios Médica Polanco, estábamos nerviosos y yo esperaba ver la reacción de Mateo, probablemente podrían decirnos si era niño o niña, aunque nosotros apostábamos por que fuera niño de nuevo.

Creo que son de esas cosas del destino, tenía mi cita a las 12 del día y tardaron 30 minutos en pasarme, cuando fui a ver que pasaba con mi turno me pidieron que esperará, al final hubo una confusión en el orden de pacientes y cuando me pasaron lo hicieron muy rápido.

El doctor no tardó más de cinco minutos en realizarlo y nos dijo que sería niño, me molesto que fuera tan rápido, le dije a Gerardo que no me pareció como lo habían realizado incluso me sentí incomoda, ni siquiera pude ver su cara; normalmente soy muy pleitera en cuanto a los servicios, pero esta vez no quise hacer grande las cosas así que decidí esperar la entrega del estudio y que el ginecólogo evaluara si estaba bien realizado y si consideraba que volviera hacerlo lo hacíamos en otro lugar.

Así fuimos a la cita con el ginecólogo, él llevo el embarazo de Mateo y confiábamos mucho en que llevaría este embarazo, aunque en esta ocasión yo quería tener un parto natural sin anestesias ni bloqueo, incluso comencé a tomar clases de psicoprofilaxis para llevar un parto natural aunque el doctor no estaba convencido de realizar esta practica; el doctor al revisar el ultrasonido dijo que todo se encontraba en orden y que el próximo ultrasonido sería hasta la semana 36 para revisar que estuviese acomodado, me extraño que pidiera un ultrasonido hasta la semana 36 cuando tan solo llevaba 12 semanas de embarazo, me pareció demasiado tiempo de espera y dude de lo que me decía, en ese momento le pregunte sobre que estudio podía realizar para asegurarme que todo estuviese en orden, él comento que no encontraba necesario realizarlo, que el estudio no podía asegurarme que hubiera algún problema y que por nuestro historial familiar y haber tenido un primer embarazo sano no tenía por que temer que algo estuviera mal, así que nuevamente quise tomar calma y creer en las palabras del doctor, no estresarme y seguir con mi embarazo.

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Semana 20

El embarazo continuo, yo seguía con sentimientos encontrados, en la semana 20 comencé a sentir contracciones, le hable a mi doctor y me mando a realizar el estudio llamado tococardiograma (el estudio de los cinturones que mide los latidos del bebe por un rango de 30 a 40 minutos) para ver que todo fuera bien y que no existieran contracciones ni sufrimiento fetal, el estudio aparentemente indicaba que todo estaba bien, no había tales contracciones ni sufrimiento fetal; así que solo tenía que estar relajada pero yo no estaba tranquila, insistía en que tenía dolores y que algo no estaba bien.

Semana 23

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Comenzando la semana 23 me toco trabajar un día en domingo, era época de lluvia y tenía que estar a las 7 de la mañana; era una sesión fotográfica y estaba revisando que todo estuviera en orden cuando de pronto resbalé y alcance a meter las manos, no hubo golpe en el vientre pero las contracciones aumentaron, ese día después del trabajo acudí a emergencias del IMSS, pues de todas maneras ellos llevaban mi embarazo para tener la incapacidad. En el IMSS me realizaron de nuevo el tocoardiograma y un ultrasonido y no encontraron nada, dijeron que todo estaba en orden y que se veía bien el bebé. Ya comenzaba a pensar que todo era producto de mi imaginación y que verdaderamente estaba paranoica, nuevamente le hable a mi doctor y me encargo un ultrasonido, le pregunté ¿Dónde sería bueno realizarlo ya que en los Laboratorios Médica Polanco no me sentí cómoda?, así que me mando a realizarlo en imagenología de Médica Sur.

Al sacar la cita para el ultrasonido me preguntaron si quería el ultrasonido estructural o convencional  ¡Yo no sabía ni que era eso!, me explicaron que era mucho más detallado y que se revisaban sus huesos, cuantos dedos hay en las manos, en los pies, el flujo sanguíneo, todo absolutamente todo, así que decidí hacer mi cita para ese.

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Semana 24

Era un jueves, pedí permiso de llegar tarde al trabajo y mi mamá me acompaño a realizar el estudio, ese día estaba muy de malas, no recuerdo ni el motivo.

Pasamos a la sala de ultrasonido y comenzaron el estudio, efectivamente este ultrasonido era mucho más completo, me enseñaron sus huesos, sus manos, contamos el número de dedos, revisamos su corazón, el flujo sanguíneo, etc; al finalizar el doctor me preguntó ¿Cuánto media el papá?, – Gerardo es alto, mide 1.90 mts- .

Después de mi respuesta dijo que había encontrado marcadores que podrían indicar Síndrome de Down, pero por la semana en la que me encontraba no podían asegurarlo, pues este ultrasonido estructural puede asegurarlo hasta la semana 13- 14; no entendía por que me decía todo esto, trataba de poner atención pero comenzaba a sudar frio, volteé a ver a mi mamá , ella ya estaba llorando.

El doctor seguía explicándonos que los huesos de los brazos y las piernas no correspondían a la edad gestacional ni a las medidas de cabeza y tórax además de que el hueso de la nariz estaba en el rango bajo, estos eran marcadores que sugerían la condición del Síndrome de Down pero también podría ser que tan solo fuera a ser chaparrito y tuviera los huesos cortos.

Escuchar al doctor decir “probablemente indique que tenga Síndrome de Down” es de las cosas que nunca quieres escuchar, trate de tranquilizarme y en creer que estaba equivocado y que mi bebé estaba bien y muy probablemente que fuera a ser chaparrito, pero en realidad no podía ser chaparrito, no somos chaparritos; le pregunté ¿Qué prueba podía asegurarnos que no fuera Síndrome de Down? ahí me explico lo que era la amniocentesis.

Recuerdo salir del hospital, fue un camino largo de silencio entre mi mamá y yo, mientras Gerardo me mandaba mensajes preguntando como estábamos, le pedí que me marcara que tenía algo que explicarle.

Gerardo estaba trabajando, no sabía si decírselo en ese momento pero también necesitaba hablar y que él me dijera que todo estaría bien,  hubo un gran silencio cuando le dije “muy probablemente Luciano tenga Síndrome de Down”.

Semana 25

Saliendo del ultrasonido también le marque a mi doctor, le comente lo que el doctor encontró y me dijo que revisaría el ultrasonido, que probablemente no era nada grave y que lo viera al siguiente día en su consultorio, que buscará el ultrasonido de los tres meses para compararlo

Llegamos a la consulta, en esta ocasión me acompaño Gerardo, le mostramos ambos ultrasonidos y dijo que en el primer ultrasonido había una leve diferencia en cuanto los huesos de extremidades con los de cabeza y tórax, que no era algo que se pudiera ver pero que ya en esta semana 24 se notaba la diferencia, reviso los estudios del tococardiograma y noto que se registro poco movimiento fetal. Volvió a explicarnos que seguramente fuera a ser chaparrito y ya, pero para descartar el Síndrome de Down podíamos hacer el estudio de amniocentesis o esperar al final del embarazo y solo estar realizando ultrasonidos cada 15 días.

Estábamos asustados, ya no sabía si desear que fuera a ser chaparro (¿Enanismo?) o fuera el Síndrome de Down , en ese momento sólo me preguntaba ¿Por qué no vio estos marcadores en el primer ultrasonido?, ¿Porqué no me pidió más estudios cuando yo no me sentía segura?, ¿Porqué no confiaba en ese instinto que me decía que algo estaba pasando?, en fin, nada de eso podía devolver la tranquilidad de seguir el embarazo; decidimos ir por la amniocentesis.

Semana 26

Acudimos con la genetista, reviso los estudios y nos explico con mayor detalle lo que es el Síndrome de Down, nos hablo de las enfermedades asociadas y que dentro de los errores genéticos el Síndrome de Down o la Trisomia 21 era de lo más noble a los que podíamos enfrentarnos; ya para estas alturas pensar entonces que fuera Síndrome de Down era lo mejor que nos podía pasar. El resultado de la amiocentesis tardaría dos semanas y la prueba rápida que tarda 3 días.

El lunes siguiente me realizaron el estudio, sacaron una muestra de liquido amniótico introduciendo una jeringa en el vientre. Tuve que guardar reposo por dos días, mientras Mateo tuvo que ir a casa de sus abuelos.

Semana 27

Transcurrían las semanas, seguíamos sumergidos en una depresión, diario pensaba y deseaba que Luciano no tuviera SD, que todo fuese un error, lloraba todo el tiempo, no podía hablar con nadie sobre lo que estaba pasando; además Mateo empezó berrinchudo, en la escuela me mandaban notas de comportamientos extraños.

Todo se iba desmoronando. Fueron los días más largos.

Semana 28

La entrega de resultados

El día que según estarían los resultados le marqué a mi ginecólogo, pues había estado en contacto con la genetista, él solo dijo que era necesario hablar con ella, ¡él no quiso enfrentar el resultado! , ahí entendí que el resultado no era lo que esperaba.

Era un viernes, salimos temprano del trabajo y fuimos con la genetista para que nos diera el resultado; este resultado ya lo tenía días antes, sin embargo la doctora prefirió hablarlo con los dos personalmente.

Ya en la consulta nos hablo de cómo eran las cosas, confirmo que era un varón con Síndrome de Down, solo había que esperar al estudio completo para ver que tipo de cariotipo tenía, pues hay tres tipos de trisomía.

La doctora recomendó realizar un ecocardiograma fetal solo para asegurar que todo estuviera en orden con su corazón. Pregunte sobre el tipo de asistencia que necesitábamos para el parto, dude que el ginecólogo pudiera recibirlo. También pregunte sobre si podíamos interrumpir el embarazo, la respuesta fue que difícilmente en la semana que me encontraba  un médico pudiera aceptar realizar la practica. Me sentí mal de preguntar eso, pero sentía la necesidad de saber que estaba en mi control.

Al salir de la consulta paramos en una calle, lloramos un rato y decidimos afrontar lo que nos había tocado, decidimos lidiar con nuestra ignorancia y  seguir con el embarazo. Sin duda, fue la mejor decisión que ambos tomamos.

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Semana 30

Fuimos con el ginecólogo a entregarle los resultados, su actitud desde entonces fue desenfadada, le hablamos de que estábamos preocupados por como fuera a ser el nacimiento y sobre los males cardiacos que se presentarán. Me dio la impresión de no saber resolver el tema, hablo de programar una cesárea para no tener sufrimiento fetal   y que buscáramos nosotros al pediatra, ¿Entonces ya no podría ser parto natural?, ¿En que hospital podíamos recibirlo y tener lo necesario para atenderlo en cualquier complicación cardiaca?

Estaba enojada, enojada con el doctor por el mal diagnóstico de embarazo, por su falta de compromiso por afrontar este embarazo; ya no me sentía cómoda en que él me siguiera atendiendo pero ¿Habría alguien que se responsabilizara de mi embarazo ya avanzado y con este diagnóstico?

Semana 32

Seguían transcurriendo las semanas, trataba de mostrarle a Mateo que no pasaba nada, que estábamos triste por una noticia y que no tenía nada que ver con él. Intente seguir mi vida en el trabajo, en la casa y continuaba en el curso de psicoprofilaxis.

Ir a las clases fue un reto, cada que iba me sentía terrible al ver a todas esas embarazadas y pensar que todas ellas tendrían a un bebe “sano”, pero decidí afrontarlo, decidí que no me importarían esas cosas, así continúe con mi curso aquí encontré todo el apoyo de las doulas.

 

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Todo empezaba a tomar camino

En el trabajo me acerque a una compañera, quien tenía una hija con SD y a quien siempre la presumía con orgullo, al enterarme de Luciano hice el primer contacto con ella para que me explicara y me guiara en este camino nuevo. Me ofreció su ayuda.

Mientras tanto, en el curso hablaban mucho del Dr. Lújan, que era un médico muy flexible y que apoyaba los partos naturales, dando oportunidad a la mujer de tener un parto como ella lo deseará sin presiones ni imposiciones médicas. Me preguntaba ¿Si aún podría tener un parto natural?, era lo único que estaba en mis manos.

Continua..

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3 comentarios en “El embarazo

  1. argelia zepeda dijo:

    Mi bene tiene sd y es mi bendición amiga ami me dijeron en el primer ultrasonibo llore en ese momento pero mi senor es grande y esas lagrimas se convirtieron en alegría tu bebe es presioso

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