El parto

 

 ¡Si se puede!  El parto natural en agua de tu hijo con Síndrome de Down

Finalmente decidimos no seguir con el ginecólogo, tuvo un trato desenfadado hacía nosotros, en ningún momento mostró empatía por la situación que vivíamos. Mientras tanto continuamos con las recomendaciones de la genetista, realizamos el ecocardiograma fetal con el Dr. Julio Erdmenger quien era especialista en ecografías fetales; en el estudio su corazón se veía perfecto, solo había que esperar al momento del nacimiento, cuando comienza el corazón a realizar toda la función  junto con el sistema respiratorio.

Cuando tienes un hijo con Síndrome de Down comienzas a llenar tu agenda de doctores especialistas.

Sin doctor y sin hospital tendíamos que evaluar las posibilidades del parto en un hospital particular o elegir el servició público del IMSS, nuestro mayor temor era ¿a qué nos enfrentaríamos? pero mucho más de eso ¿Qué problemas de salud podrían surgir?, pues la genetista durante la platica nos había llenado de todas esas cosas malas a las que nos podríamos enfrentar en temas de salud.

Días antes de mi incapacidad, revise los convenios de la empresa donde trabajo,  entre ellos estaba el Hospital Bité Médica, en ese hospital atendía el Dr. Luján, ese doctor del que tanto hablaban en los cursos de psicoprofiláctico, y quien apoyaba los partos naturales.

Me acompaño mi mamá para preguntar sobre los paquetes de parto, aprovechamos el momento para ver si había un lugar disponible para ver al Dr. Luján;  el doctor no se encontraba en el consultorio pero me atendió otro de sus socios.

Le enseñe todos los estudios médicos que había realizado, los ultrasonidos, el cariotipo, le di un resumen de lo que era mi embarazo y expresé mi preocupación del parto, y entonces obtuve mejores respuestas, esas que necesitaba escuchar.

El doctor me escucho, me dijo que con gusto me apoyaban y que podría tener un parto natural sin problemas. Sus palabras fueron – no te preocupes más por ello, termina de disfrutar tú embarazo- ,  realizamos otro ultrasonido en el momento, confirmamos que seguían las diferencias entre la edad gestacional y sus extremidades.

Seguía con mil temores, me hacía preguntas todo el tiempo ¿Cómo será? ¿Se parecerá a alguien de nosotros? ¿Qué explicación tendré que darle a Mateo? inmediatamente volvía a llorar, a veces lloraba en silencio, otras no podía dejar de hacerlo, simplemente esta ahí ese sentimiento.

Esa noche platique con Gerardo de lo que me había parecido y que me gustaba esta opción, pero quedamos en seguir buscando o definitivo irnos al Seguro Social donde tendrían todo para atendernos ante cualquier emergencia y sin costo, pero ahí es estar atenida a los médicos que estuvieran de guardia; la verdad ya era demasiada la carga emocional  para todavía convertir el momento del parto en algo burocrático, así como funcionan los servicios médicos de México, haríamos un gran sacrificio por tratar de hacerlo en un particular.

Paso el día siguiente y por la noche recibí una llamada, era el Dr. Jesús Lújan que llamaba directamente a mi número celular,  había revisado mi expediente (el otro ni siquiera tenía un expediente de todos mis estudios) y me dijo que conocía la condición de mi hijo, Gerardo estaba conmigo, así que puse el altavoz.  El Dr. Luján comenzó diciendo que estos niños se caracterizan por ser cariñosos y que pueden llegar a tener una excelente calidad de vida, me dijo que sabía el momento difícil para mi y para Gerardo, pero que nos esperaba una gran experiencia de vida, ¡Por fin alguien nos hablaba de una manera cercana!, continuo diciéndome que él  conocía a una persona  que tenía a una hija genial con SD y que curiosamente trabajaba en el mismo lugar que yo, al final resulto ser  la misma compañera de mi trabajo con quien me acerque al recibir la noticia.  El Dr. Luján nos brindo todo su apoyo y seguimiento, pero lo más importante es que mostró empatía, por fin me sentía segura. Sin duda era el lugar correcto.

Resonance Repatterning

 

Llevaba ya mucho tiempo de difícil proceso, tus sentimientos se contraponen, por un lado estas feliz de tu embarazo y por otro no quisieras que no tenga Síndrome de Down ¿Cómo lidiar con estos sentimientos?

Durante esta semana realice una Sesión de Resonance, no sé que crean ustedes pero siempre he creído en el movimiento de energías. Antes de el embarazo de Luciano había conocido de esta técnica, “es un sistema para cambiar consciente y energéticamente la manera en que vemos las cosas, y en consecuencia cambiar nuestra vida”, y es que precisamente eso quería, prepararme para un nacimiento tranquilo y armonioso, darle la bienvenida a Luciano, decirle  que todo estaría bien, papá y mamá se encargarían de todo.

Así fue como Atenea quien tiene un Centro Holístico  me apoyó en este proceso, necesitaba sanar y descansar mi mente,  no seguir con más preguntas ni sentimientos negativos, finalmente era mi hijo con o sin Síndrome de Down, sabía que sería un reto ¿Pero qué hijo no implica un reto?

Semana 35

Era un lunes, Gerardo me acompañaba a conocer las instalaciones del hospital y finalmente conoceríamos al Dr. Luján, después de esto teníamos cita en la Fundación Jhon Lagdon Down, ya habíamos dado el paso siguiente.

La cita con el Dr. Luján fue más clara, realizo otro ultrasonido, Luciano ya se encontraba de cabeza, solo teníamos que hacer un monitoreo semanal hasta la semana 40. Solo nos faltaba elegir al pediatra con los que él trabajaba y que se encontraban en el mismo hospital, solo que se hacía tarde para la cita en la fundación, decidimos dejar lo del pediatra para después, aún teníamos tiempo.

Llegamos a la fundación. Al cruzar esa puerta lo primero que vi fue a un niño con SD, sentado en el piso,  fue la línea entre mi presente y lo que me esperaba, comencé a llorar por ese futuro que había idealizado con mi hijo y en ese momento era completamente algo desconocido.

En la fundación nos explicaron que era el SD, lo que teníamos que trabajar con Luciano y en que podrían ayudarnos, me explicaron la importancia de la intervención temprana y de empezar desde los primeros meses. Nos ofrecieron, que una vez nacido, al mes comenzáramos con una evaluación física y un estudio socioeconómico. Ya teníamos el lugar donde nos podían ir guiando.

Semana 36

El parto

Al tener mayor información me sentía más segura, aún tenía todos esos temores, pero pareciera que comenzaba a encontrar a la gente en mi camino.

Era un miércoles, ya casi sería media noche. Estaba con Gerardo, platicábamos de como nos sentíamos, increíblemente las ultimas semanas estábamos más unidos, nos escuchábamos y nos poníamos de acuerdo. Justo hablábamos de lo poco que faltaba para recibir a nuestro hijo y que le daríamos todo nuestro cariño como lo habíamos pensado, lo llenaríamos de besos y abrazos. Todo como cuando recibimos a Mateo, teníamos que dejar ya ese dolor para dar paso y bienvenida a esa personita.

Apenas me recostaba cuando de pronto sentí que se había roto la fuente, creo que ambos nos espantamos e incluso me tomé unos segundos para pensar si no estaba equivocada y fuera otra cosa, ¡faltaban 4 semanas para la fecha probable de parto!, recuerdo que Gerardo se puso más nervioso que yo – jajaja-.

Nos comunicamos con el Dr. Luján, le dije que estaba en la semana 36 y ¿Qué hacíamos?, aún no tenía contracciones, solo era la fuente; así que nos cito a las 7 de la mañana en su consultorio, le pregunté si podíamos pasar tanto tiempo sin líquido amniótico y me explico que era constante la producción de liquido y no era tan grave la semana.

Hasta ese momento empezamos hacer la maleta ¡no teníamos ni maleta!. En los cursos psicoprofiláctico nos habían dado varios consejos, como llevar la música que quisiéramos para relajación durante el trabajo de parto, la pelota de pilates, el tapete de yoga, algo de comida para no estar en ayunas y la ropa de Luciano.

A las 7 de la mañana del jueves 21 de noviembre de 2013,  llegamos al consultorio, el doctor me hizo un ultrasonido para verificar que estuviera de cabeza y encajado, las medidas daban que tendría un peso de 2.800 al nacer, reviso mi dilatación y apenas tenía 1 cm; me dijo que este día nacería mi bebe y que me pasarían a la habitación mientras esperábamos a que comenzarán las contracciones.

Para el medio día ya había llegado Mireille Stoopen, la instructora de psicoprofilaxis, también se les llama doulas.

Seguían pasando las horas, hacíamos algo de ejercicios en pelota y caminábamos, pero no dilataba del todo. Tuvieron que ponerme oxitocina y algo para evitar la infección dentro del útero, constantemente me ponían los cinturones para medir su frecuencia cardiaca; nos dio tiempo para hablar con la directora de pediatra del hospital, para explicarle cual es la condición en la que venía Luciano, le enseñe algunos estudios. Todos estábamos preparados.

Pronto iniciaron las contracciones, Mireille me guiaba para acompañar los dolores de contracciones, en realidad no sé como explicarlo -me ensimisme para darle paso a Luciano- , le hablábamos y le decíamos que estábamos esperándolo con todo nuestro amor. Hasta este momento deje de pensar en mi y el dolor que sentía por saber de su condición, solo estaba enfocada en él.

No tengo idea de cómo lo logré, pero lo que si tengo muy claro es que a partir de este momento comenzó mi nueva yo.

Para las 6 de la tarde, los dolores comenzaron a ser más fuertes, pero demasiado fuertes!!, ya llevaba 18 horas desde que se rompió la fuente; le dije a Mireille que ya quería entrar a la regadera, estuve un rato ahí haciendo ejercicios y tratando de relajar, hasta que fue el momento de pasar al agua.

Gerardo estaba más nervioso, quería tomar las fotos y no estaba convencido de meterse al agua, pero uno de los doctores le dijo que me ayudara y efectivamente cuando él entro pude tranquilizarme y tomar mayor control, el momento se acercaba, Luciano ya estaba bajando, a pesar de que veía mucha gente la habitación estaba con luz tenue, en el ipad sonaba Bob Marley, era la música que le poníamos a Luciano desde que nos enteramos de la noticia.

Todo pasaba muy lento, los dolores eran insoportables, mientras pensaba en que me hubiera gustado así el nacimiento de Mateo, hubo un momento en el que les dije ¡No puedo más, ya vamos a la cesárea!, pero ya estando en esas no hay nada más que seguir, además los doctores me dijeron que cuando uno dice eso es por que ya falta menos y que siguiera pujando.

En el psicoprofiláctico nos hablaban de varias etapas dentro de las contracciones, cada una requiere de una manera de respiración, la ultima para que baje el bebé se llama – Respiración vela- , cuando Mireille me dijo sopla la vela supe que lo habíamos logrado.

Es una adrenalina inexplicable lo que vas sintiendo, a pesar de todos los dolores el sentimiento más fuerte era el de amor y felicidad. De pronto dice el doctor – ¡Ya salió su cabeza, ahora vienen sus hombros y brazos!, Gerardo y yo estábamos viviendo uno de los mejores momentos de nuestra vida.

Fueron segundos cuando salió completamente, me pidieron que lo cargara y lo acercara hacía mi, lo abracé, lo abrazamos y le di la bienvenida a este mundo. Le prometí que haría todo por hacerlo feliz.

Estuvo un rato en mis brazos, lo veía perfecto.

Paso una media hora cuando me pidieron llevárselo, después de eso no pude cargarlo. Me dieron de alta y Luciano tuvo que permanecer en el hospital.

Gracias por leerme.

#LaMamádeLuciano